De la felicidad a la tristeza hay sólo un vestuario
Y yo que no tenía pensado contar nada este día, no para hoy si no para mañana, como es costumbre. Pero es que la noche se clavó en mis ojos, con tal ahínco, con tanto filo de nostalgia, que a fuerza de estrellas se hundió en mí, y la única forma que encuentro para traducir su tristeza, son las letras, aún que sinceramente a últimos días, son escasas, me hacen falta, que más daría por que terminaran sobrándome de noche en noche, y así irlas guardando en algún rincón para cuando de verdad me hagan falta.Aún así, tratare de narrarles, esta la noche que habita en mis ojos, entre mis entumidos suspiros que ya no saben por que pertenecen a la distancia, ni vagan trasnochados limpiando las telarañas de la habitación.
Hay pocos indicios de luz, y el silencio me deja crear conmovedoras melodías, que tarareo mentalmente, mis manos, sin mas talento que la de presionar con firmeza y agilidad, las teclas de un teclado oscuro, que con el tiempo ha perdido los signos correspondientes, no hacen más que proponer las letras y narrarse historias breves entre si, para hacer más entretenido su desgástante trabajo. Mientras comienzo a pensar que la felicidad es pasajera, como si fuese en un constante viaje cambia de vagón a placer, y cuando decide quedarse en alguna estación por más tiempo de lo que pensábamos, nos hace creer, que se quedará ahí para siempre, pero es una grave equivocación, pues tiene unas antiguas raíces nómadas que la obligan a cambiar de dirección, y cuando decide hacerlo, nosotros ya estamos más que confiados, estables, blandos, somos blancos fáciles. Sin esperar tal bandalidad de quién creímos nuestra alguna vez, somos agazapados por un fuerte desvarió en nuestro equilibrio, y entonces es cuando vemos bajar del vagón, de vestido negro y de rostro serio, a la antisolemne tristeza.
Hoy por la tarde, al mirarla fijamente me di cuenta que era más atractiva de lo que imaginaba, y entonces decidí sacarle provecho a su incomoda presencia, trate de cambiarle la mirada, y también su oscura estancia, así que la vestí de blanco, le pinte una sonrisa rosa, le solté el cabello y se lo teñí de castaño. Mientras le ponía una manzana en las manos le fui contando mis secretos, de alguna manera extraña la fui haciendo mía, más de lo que ya era y entonces me narro sus interminables viajes…las historias que yo mismo había olvidado de mi vida, y me mostró más de un frasco lleno de mis lagrimas, había uno enorme, era el más grande de los que pude mirar, y al parecer contenía más lagrimas que todos los demás juntos, tenía una etiqueta, de la cual no pude distinguir bien el nombre por lo borroso de las letras inscritas. Según ella era el más resiente, luego me susurro el nombre que estaba en la etiqueta y me dijo;…
"Léelo en voz baja, para que no te acuerdes de ella"…
opte por no leer si quiera la primer letra, y me fui con mi blanca compañera, andar por la casa, y me propuse leerle algún libro para tenerla solemne y complacida .
Hasta que vi llegar la noche, y cuando me di cuenta, ya estaba leyendo su nombre en la etiqueta a viva voz, y con ello el color blanco de mi tristeza se diluyo, volvió al negro opaco de un principio y dejo todo en penumbras.
Y ahora me he puesto a charlar con la luna, y cuando la veo gustosa de contestar, le pregunto si la tristeza y la felicidad son una misma cambiando de rostro, y turnándose el trabajo de una vida, tan sólo mudándose de vestuario de blanco a negro y viceversa, ¿quién es más constante aún?, y por qué en estos casos, no pueden hacer una excepción e irse las dos a descansar y dejarme vivir… y al final yo mismo se las respuestas.
Así es como son mis noches, violentas, con abrazos quebrados, miradas que ya dejaron de brillar y después de todo, últimamente sigue lloviendo mucho, y mis brazos tienen escrito un nombre, y hace falta ese cuerpo entre ellos, enredado por mis piernas, en mi cama, en mis besos, y dentro de mis ojos, eternamente abrazados, viviendo uno del otro, mientras escuchamos los murmullos de la lluvia al otro lado de la ventana, sin más calor que el de nuestros cuerpos bajo las mantas, y sin embargo, sigo estando solo y con las vísperas de sueños pasados, con un frío que menos que acogedor, delata mi falta de toda su mágica presencia.


1 Comments:
WOW
Me cae que has avanzado un montononononononoonononal en la escribida ^^
Me gustó mucho también
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