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lunes, octubre 16, 2006

Te espero siempre

A ella le gustaba oler la mezcla de lluvia y café por las tardes en que hacia frío, entre los brazos de él, sintiendo muy cerca su cuerpo, con los centímetros entre ellos siendo escombros demolidos por la piel. Escuchaba atenta el goteo sobre el tejado, las ventanas que eran cubiertas rápidamente por las gotas, y disfrutaba el momento. Solía suspirar y murmurarle, que era como una sinfonía rítmica y bien estructurada, que sólo pocos podrían detectar. Para ella cada una de las gotas, era como una nota breve y explosiva que era continuada por otra, y otra más y así sucesivamente hasta cesar por completo, sabia escuchar los murmullos que provenían de su choque, e interpretarlos, se quedaba entonces largo tiempo en silencio, bebiendo de sorbos lentos su café, mientras recordaba su niñez, al final siempre terminaba desnuda y en el calor de sus brazos, y eso era lo que más disfrutaba de las tardes , las mañanas, y por supuesto las noches de lluvia.


Le gustaba tan bien, caminar descalza y largas horas por la playa, dejando sus huellas en toda la arena, mojándose los pies en su andar suave de niña inquieta, mientras mostraba esa su inconfundible risa reflexiva de mujer sabia, bronceando al candor del sol sus escuetas y delgadas alas de ave. Cuando el sol comenzaba a ponerse, y el mar se tornaba de otros vehementes colores, se soltaba el cabello y regresaba por dónde sus desaparecidas huellas, con el olor de mar en el cabello, perlas en la sonrisa, y el corazón navegante en sutil movimiento. Para entonces sus alas llenas de fuerza, se empezaban a mover por el amor, y alzaban vuelo dejando caer sobre el mar pizcas de arena como estrellas, y volaba, volaba alto, hasta encontrarse con él, en sus idilios perfectos, para convertirse en agua, y beberse mutuamente hasta tempranas horas.

A ella le gustaba perderse entre la gente, en las platicas interesantes de mujeres ingeniosas y desconocidas, le gustaba sentarse cerca de las fuentes a leer la vida de los civiles des-enamorados. Muchas veces solía contar de los des-encuentros que le sucedía a la gente, por algunos minutos de vida antes o después que no supieron esperar y le lastimaban las historias de amor con futuro, mal logradas, y ayudaba desde su rinconcito a que tuvieran un buen final, y regresaba un tanto más aliviada a su casa, sin minutos de retraso a su propia historia. A ella le gustaba irle tomando fotos a la vida, y no al cuerpo, iba retratando por las calles los movimientos transcendentes, los momentos importantes que trazan y definen de por vida a alguien, y los guardaba en secreto, era la verdadera historia del mundo, solía comentar con alegría;
- Y es mi tesoro, y de todo aquél que los ha vivido.

A ella no le gustaban los funerales, eran un mal humano, según decía, no era necesario algo tan formal, para alguien que nunca se iría mientras viviese en el recuerdo de todo aquel que le quiso, era mejor llevártelo en el recuerdo a festejar su muerte, a los lugares que siempre le gustaron. A elle no le gustaban los funerales, por eso se negó asistir al suyo. Aquél día que logre ver la lluvia dentro de sus ojos, y escuche atento la sinfonía que tenían de principio a fin para mí, fue la primera vez que no quise saber el mensaje que guardaban sus notas. Esa tarde la encontré en cama ahí estaba tan reflexiva, con su sonrisa de niña tierna como siempre, tenia la taza de café aún lado, vacía, y al mirarme me dijo que le encantaría una fiesta sólo de dos, en la noche a media luz y caminando descalzos por la arena. Y yo que siempre estuve en sus abrazos, en sus historias, bajos sus lunas, en sus miles de fotos, encuentros y lluvias, decidí no suponerme nada…
Y ella me tomo en sus manos, con esa dulzura que le sobraba desde siempre, desde hace tanto tiempo y me dijo muy suave como de costumbre:
-Amor, yo sé que no querrás saberlo, que llegaste esperando lo mejor… que tenias las mismas esperanzas que yo, aún que a veces estaba convencida de que esto se escribiría en mi breve historia… aún así, hice todo lo que pude, pero debes aceptarlo, aún están mis huellas en todas partes de tu cuerpo, mis historias gravadas en tus besos y mis fotos serán nuestros momentos, y tú, sólo tú por siempre mi tesoro . ¿Me miras?, esta sonrisa es tuya, siempre lo será… pero perdóname amor, ya no puedo, me estoy muriendo, ahora mismo me quema por dentro, me desgarra, me deshace y la vida apenas es un delgado hilo que se rompe, Mi pequeño gran pintor, sólo quiero que sepas, que te quiero, no me he ido, por que quería verte por ultima vez, tú sabes que Te espero siempre, y aún que cierre los ojos aún así, nunca me iré.
Sólo pude abrasarla tan fuerte como mi cuerpo y el alma me lo permitieron,
-Yo también te quiero.. te quiero…apenas pude murmurar, sentía el corazón en la garganta, y las fuerzas fuera de mi cuerpo.

-Recuerda que te quiero. Te espero siempre… eso fue lo ultimo que me dijo, con todo el amor y el recuerdo de mar que habitaba en su alma, mientras se me desvanecía como arena astral entre los brazos, elevándose con sus alas hasta el cielo y evaporándose,
para que por las tardes de nostalgia, se riegue como lluvia al contorno de nuestras ventas, para ser murmullo y contarme historias. Para recordarla siempre, y no olvidar que lo qué más le gustaba era: Esperarme siempre.



sábado, octubre 14, 2006

Ayer Los ví (Ella y Él)

Ayer los vi.; enamorados y en silencio, esperando llegar, mientras soñaban, él con los ojos cerrados y ella con los ojos y el alma despiertos. Yo estaba enfrente suyo y los mire detenidamente, una y otra vez en elipsis, entonces sin palabras supe su historia, mientras ambos se limitaban al sólo viaje, uno junto del otro sin querer separarse.

Ella se recargaba en él, con su cabeza puesta en aquel hombro compañero, y sus ojos estaban perdidos, parecían llenos de amor, llenos de algo indefinible, fijos en el vacío, sin tomar atención a nada más alrededor…él en tanto, parecía un poco cansado por el trayecto, se abrazaba y recargaba en una mochila un poco vieja, grisácea, mientras dormía y se agitaba de a veces por lo turbio del camino, mientras ella tomaba con ternura una de sus manos, la acariciaba y procuraba con tanto amor como le era posible, despacio jugaba con sus dedos, muy suave y lento, sólo para no despertarlo, pero con tanta fuerza como para que no se le escapara en algún descuido.
Entonces sólo repare en ella, y en su mirada distante, e indefinible, la observe esperar con ansias su destino, tan sólo para poder despertarlo con dulzura y de la forma más bella que podría hacerlo, con un beso, tan dulce y tan breve que se les fuera la vida a ambos en el. En ese momento me pareció sola, y un tanto vacía, pero muy enamorada y ciega, me pregunte entonces por él, ¿por qué había decidido dejarla íngrima en el viaje?, se olvido acaso que necesitaba de sus besos, que le dan más gusto a su camino, que sólo ser guardián de sus sueños, pero entonces al verla tan soñadora, supe que ella lo hacia con el gusto más desinteresado del mundo, ella lo cuidaría eternamente y haria todo por él, fue cuando le tuve envidia, una infinita envidia, ahí lo tache de estúpido, y no logre comprender por qué en vez de la mochila no era ella a quién abrazaba, ni a quién retenía entre sus labios por largo rato, en un amplio beso. ¿Por qué no aprovechaba el tiempo que ella tenía para él?…¿acaso no sabe que un día, ella no tendrá tanto tiempo de sobra como en ese momento?, que ya no le cuidara más, que apenas si podrá procurarle un beso de ves en cuando?, no termine de entender, y quise ser él, desee ser él, por un momento, de por vida, pero supe que ella lo amaba tanto, que
al primer instante se daría cuenta que ya no era él, si no otro más… alguien desconocido, un usurpador de su cansancio, alguien que desconoce las virtudes que encierran sus labios de mujer enamorada, por eso, me desee en algún otro lugar, o en otro tiempo, para no verlos ni escucharlos, por que en ese instante, comencé a escuchar, sus susurros imperceptibles para el oído, aquellos, que sólo escucha un corazón enamorado… le decía muy suave; Te amo, a pesar de todo, te amo, te amo… no desesperes amor mío que nuestro camino siempre será uno mismo, no me veras partir. No me sientes? Soy tan vulnerable a cualquier actitud tuya , siento sólo por ti, vivo de ti, mírame, te sueño despierta, siénteme respiro tu aire para vivir. Luego cerro sus ojos y se quedo callada un largo tiempo, él no respondió, y yo escuchaba sus palpitaciones
estrepitas y delicadas, que danzaban lento, tan tenues y estrepitas…( como cuando pensaba en cierta princesa…) que pensé que era un retrato de nuestro pasado, pero no, por que tan pronto volví a mirarlos… ella aún seguía enamorada sin importarle nada, pasase lo que pasase… no le pesaba la distancia, ni alguna otra cosa, después les perdí la pista pues tuve que bajar y cambiar de vagón, me sentí aliviado, pero nostálgico.

Ayer los vi; sintiendo, viajando, sin casualidades, tomados de la mano, enamorados, o enamorada, contando los kilómetros, y esperando los abrazos, ayer los vi y ella brillaba, era temprano y a ambos se les hacia tarde para llegar a algún lugar y amarse, y él estaba cansado. Ayer los vi: juntos invierno y primavera, ella soñándole despierta y a él como siempre soñando que estaba con otra.

”Maldeciré a las parejas que abrazadas, sueñan con habitaciones de hotel desocupadas, y odiare con calma tu risa, todas mis palabras, nuestra despedida”
Ismael Serrano

viernes, octubre 06, 2006

···

Aquí abunda el aroma a café… como en todo el cuerpo de alguna mujer, según me supongo, además la tristeza de hace días, que de a poco se esta haciendo un tanto vieja, ya puedo notarle algunas canas, que de ves en cuando la hacen más severa en su conducta en contra mía. También hay algunas canciones, variados textos, cuentos aún por terminar, antiguas amistades, y verídicas historias de des-amor que se van ambientando, a esta larga noche.

Me he puesto a reflexionar un tanto sobre mi situación, mientras revuelvo en un poco de agua todo lo citado anterior mente. Sin darme cuenta, me la he pasado rogando un poco de tiempo, me pregunto entonces, ¿Por que me paso mendigando algún par de letras?. Si es verdad que valen la pena, no tendría que estar haciendo tales escenas. ¿Por qué no mejor, soy yo el que se vista de silencio? Y darle importancia sólo aquellas personas que me la dan a mí, tener una actitud afable, y reciproca, no estar hostigando de ninguna manera a la gente, así por ende, tendré charlas más largas y emotivas así quizás, me olvide de algunas amargas horas. Eso es por una parte, por la otra… me pregunto si es tan necesario seguir cargando mi nostalgia, y cual piedra irla arrastrando de una parte a otra, aún que claro, eso sin duda sería olvidar, apagar en mi toda esperanza… pero es justo?... de ves en cuando necesito algún abrazo, alguna palabra cariñosa, un beso suave, casi eterno en la mejilla, para también sentirme querido, para creer qué aún y sinceramente necesitas saber de mi para estar bien, y es que al parecer todos están al pendiente de lo que no doy para satisfacerlos, y así no lastimarlos, ni enlanguidecer su felicidad con alguna palabra, o acto que no fuese mi intención… pero ¿y yo qué?, quién se pregunta qué o quién me falta a mí.

Por la tarde me la he pasado observando, historias de amor, el distinto comportamiento de los protagonistas que lo llevan, de las casualidades que de vez en cuando unen gente, de las tantas vidas que ya estaban unidas desde tiempo atrás, sin que siquiera lo supusieran… y aún así, no comprendo como dos personas que con forme transcurre el tiempo, terminan siendo una sola, claro otras tantas con el tiempo terminan siendo nada, y se curan solas del amor, sin antídoto o alguna receta medica, empiezan a caminar por la vida como si nada hubiese pasado, como si el amor fuese sólo una prenda, que apenas te incomoda te desases de ella.
El aroma a café, esta terminado de disolverse con el aire que entra por la ventana, la noche esta tan tranquila, que me párese que su fragilidad puede estallar en cualquier momento, en el más oscuro e inesperado. Y sin querer yo estoy esperando, sin saber a ciencia cierta a quién o qué, pero me gustaría que fuese al amor de mi vida, si es que tengo, claro… me hace falta, por que desde hace varias noches, hace un frió tremendo, por que aquellas películas que menciono, son más atractivas para dos, por que en mis manos hay un tremendo vacío y en todo yo también, además hay tanto que estoy dispuesto a dar y que se va gastando con las horas en que no llega, que me temo que cuando por fin este presente, no tendré más que una sonrisa para darle, sabré que no es suficiente aún que ella me dijese lo contrarío. Por qué no apareces? seguro también me hechas de menos, te hago falta en todo rincón de la noche, tal ves en tus sueños me llamas… Sabes, estoy dispuesto a darte mis noches enteras, todo mi espacio, mi tiempo integro sólo a ti, envejeceré en tus manos, entonces serán nuestras las horas.

Me pregunto si te agradaría, que comenzara a escribirte cartas sin destino, donde te narrara la falta que me haces, y todo lo que aria si estuvieras aquí, describirte las largas noches en que me duele el vacío, cuanto preciso de ti aquí… escribirte una o dos cartas cada semana y de ves en cuando, alguna crónica del silencio, guardártelas con breve amor, para cuando llegases.

"Tu presencia es urgente, te necesito. A veces intencionalmente te busco en dónde no estás, para que en medio de la noche, a media luz, aparezcas de sorpresa."

miércoles, octubre 04, 2006

De la felicidad a la tristeza hay sólo un vestuario

Y yo que no tenía pensado contar nada este día, no para hoy si no para mañana, como es costumbre. Pero es que la noche se clavó en mis ojos, con tal ahínco, con tanto filo de nostalgia, que a fuerza de estrellas se hundió en mí, y la única forma que encuentro para traducir su tristeza, son las letras, aún que sinceramente a últimos días, son escasas, me hacen falta, que más daría por que terminaran sobrándome de noche en noche, y así irlas guardando en algún rincón para cuando de verdad me hagan falta.
Aún así, tratare de narrarles, esta la noche que habita en mis ojos, entre mis entumidos suspiros que ya no saben por que pertenecen a la distancia, ni vagan trasnochados limpiando las telarañas de la habitación.

Hay pocos indicios de luz, y el silencio me deja crear conmovedoras melodías, que tarareo mentalmente, mis manos, sin mas talento que la de presionar con firmeza y agilidad, las teclas de un teclado oscuro, que con el tiempo ha perdido los signos correspondientes, no hacen más que proponer las letras y narrarse historias breves entre si, para hacer más entretenido su desgástante trabajo. Mientras comienzo a pensar que la felicidad es pasajera, como si fuese en un constante viaje cambia de vagón a placer, y cuando decide quedarse en alguna estación por más tiempo de lo que pensábamos, nos hace creer, que se quedará ahí para siempre, pero es una grave equivocación, pues tiene unas antiguas raíces nómadas que la obligan a cambiar de dirección, y cuando decide hacerlo, nosotros ya estamos más que confiados, estables, blandos, somos blancos fáciles. Sin esperar tal bandalidad de quién creímos nuestra alguna vez, somos agazapados por un fuerte desvarió en nuestro equilibrio, y entonces es cuando vemos bajar del vagón, de vestido negro y de rostro serio, a la antisolemne tristeza.
Hoy por la tarde, al mirarla fijamente me di cuenta que era más atractiva de lo que imaginaba, y entonces decidí sacarle provecho a su incomoda presencia, trate de cambiarle la mirada, y también su oscura estancia, así que la vestí de blanco, le pinte una sonrisa rosa, le solté el cabello y se lo teñí de castaño. Mientras le ponía una manzana en las manos le fui contando mis secretos, de alguna manera extraña la fui haciendo mía, más de lo que ya era y entonces me narro sus interminables viajes…las historias que yo mismo había olvidado de mi vida, y me mostró más de un frasco lleno de mis lagrimas, había uno enorme, era el más grande de los que pude mirar, y al parecer contenía más lagrimas que todos los demás juntos, tenía una etiqueta, de la cual no pude distinguir bien el nombre por lo borroso de las letras inscritas. Según ella era el más resiente, luego me susurro el nombre que estaba en la etiqueta y me dijo;…
"
Léelo en voz baja, para que no te acuerdes de ella"
opte por no leer si quiera la primer letra, y me fui con mi blanca compañera, andar por la casa, y me propuse leerle algún libro para tenerla solemne y complacida .
Hasta que vi llegar la noche, y cuando me di cuenta, ya estaba leyendo su nombre en la etiqueta a viva voz, y con ello el color blanco de mi tristeza se diluyo, volvió al negro opaco de un principio y dejo todo en penumbras.

Y ahora me he puesto a charlar con la luna, y cuando la veo gustosa de contestar, le pregunto si la tristeza y la felicidad son una misma cambiando de rostro, y turnándose el trabajo de una vida, tan sólo mudándose de vestuario de blanco a negro y viceversa, ¿quién es más constante aún?, y por qué en estos casos, no pueden hacer una excepción e irse las dos a descansar y dejarme vivir… y al final yo mismo se las respuestas.
Así es como son mis noches, violentas, con abrazos quebrados, miradas que ya dejaron de brillar y después de todo, últimamente sigue lloviendo mucho, y mis brazos tienen escrito un nombre, y hace falta ese cuerpo entre ellos, enredado por mis piernas, en mi cama, en mis besos, y dentro de mis ojos, eternamente abrazados, viviendo uno del otro, mientras escuchamos los murmullos de la lluvia al otro lado de la ventana, sin más calor que el de nuestros cuerpos bajo las mantas, y sin embargo, sigo estando solo y con las vísperas de sueños pasados, con un frío que menos que acogedor, delata mi falta de toda su mágica presencia.

lunes, octubre 02, 2006

Cuando de la noche sólo queden Rumores

Por la mañana
cuando la noche sea tan sólo un rumor,
un fantasma de luz entre sus escombros,
por la arena me iré cantando flores, con los pétalos enredándose
en mis notas, sus múltiples colores dibujándose en mi vos, y sus
rojos deshojándose a la mano de mis rítmicas palabras…
Iré trazando por el silencio un campo de tonos, violetas y azules
de formas múltiples, bellas, imposibles, enardecidas, sublimes
tan puras como su aroma mismo, para que de tarde me recueste
a mirarlas crecer con lo matutino entre su polen…
y fije mi mirada incrédula en el fragor del roció, que baña
su tierna y escueta figura que no conoce de penas ni penumbras.
Me iré cantando, y formulando la flora, por la orilla,
mojándome los píes y sonriendo hacia el coral
con mis lagrimas nutriendo mis canciones florales
por entre la olas, en los vestigios de aguas y sales
bajo la madrugada y sin fronteras de que preocuparme,
y así me iré, hasta tener para mi un jardín en medio del mar
dónde no me busquen jamás.