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viernes, diciembre 02, 2005

Historia Corta de Dos Vidas(Segunda parte)


-El tiempo se Fue volando no crees?-Héctor se dirigía hacía ella con matices de tiempo bien vivido, Andrea asintió con la cabeza y las mejillas un poco ruborizadas por el beso mientras lo miraba a los ojos.
-Perdóname, no se que sucedió de verdad- un poco afligida y un tanto más enamorada le replicaba con acento de dulzura, después le sonrió obsecuente y dulce mientras lo traía entre parpadeo y parpadeo que en realidad eran escasos.
-Descuida, la verdad es que besas muy bien y agradezco que lo hayas hecho, por que si no hubieses sido tu, lo habría hecho yo, a si que no hay remedio- termino correspondiéndole a la sonrisa, con una tan acogedora que termino por apenarla más, la cual trato de evitar su mirada, sin lograrlo.
-Es que no quiero que pienses que hago esto con el primer músico que me encuentro- se acomodaba el cabello mirándolo sumisa y encantada.
- Descuida, jamás pensaría algo así, pero yo creo que aún nos falta bastante por hablar y me encantaría terminar la charla, y…- ella lo miraba atenta y alegre por lo que le había escuchado decir- el tiempo que le falto al día para darnos abasto, la noche esta dispuesta a regalárnoslo, claro , siempre y cuando tu aceptes mi invitación para ir a cenar- Ella no se detuvo a pensarlo, no tenia nada que pensar, estaba ahí para vivir no para dar excusas.
-Me encantaría, pero con una condición- le miro con una mirada conquistadora y acreedora de cuanto desease en el mundo.
-Por favor, tu dirás- Él estando de acuerdo se iba sumergiendo más en los ojos marrones y tan detalladamente profundos de Andrea.
-Que yo elija el lugar, pues aun que no te agrade conozco más los sitios aledaños que tu- le Hacia saber sus condiciones, pero de antemano sabia que aún que el no aceptase, accedería a ir con él, aún que no tan fácilmente.
- Pues no podría haber condición mas sencilla en el mundo-
-uno nunca sabe, nunca sabe, siempre hay sorpresas creme-

Héctor se levanto ayudando a el tierno edén que lo acompañaba a levantarse, tomo su guitarra y los dos partieron de los brazos, entrelazando sus dos distintos destinos, bajo un mismo temple lunar y las caricias del pasado despidiéndose para darle pasó a un nuevo camino, donde se podía mirar el amor apacible y sumiso brotar con nuevos bríos, abrazándolos, mientras su charla ya mostraba nuevo tema con mayor y más dedicada atención. Ella termino llevándolo a un lugar tranquilo con aroma a café y al buen sentido de la voz, lugar que frecuentaba con sus amistades y en variadas ocasiones; sola, con la frente en alto a superar sus noches de melancolía y fumar las malas horas que la acosaran, como demonios molestos. El recóndito lugar tenia el Nombre de; “Claro oscuro” y era un café bar, uno de tantos, con la magia del tiempo de lado de las pequeñas mezas y los aplausos de bajo del estrado, donde muchas voces a menudo unidas solían cantar, siendo ellos los protagonistas.

Los dos se sentaron y mientras traían su orden; Dos cafés de durazno, por recomendación de Andrea, y dos ordenes de carne con queso, por elección de ambos, siguieron con la charla y fraguaron infinidad de momentos por verse, sin embargo sabían que llegaría a cumplirse todo aún que sin saber cuando, el café fue calentando la interminable charla, mientras alguien del lado del estrado cantaba con pasión y deseo de ser escuchado y acompañado por todos los presentes, mientras algunos lo acompañaban y compartían con él, otros tantos bebían y olvidaban, cuando era posible también hacían vibrar sus voces, pero de ves en cuando. Héctor y Andrea por su parte ni lo escuchaban, ni escuchaban a las distintas pláticas que se embadurnaban al mismo tiempo y se confundían tanto como con la música como entre si, ellos solo le dedicaban atención a la voz del otro, se informaban de tantos acontecimientos y se reían de nada y con todo, como si fueran los únicos en aquel lugar, también único y prohibido esa noche para la soledad. Desde un principio le había parecido estupendo a Héctor, había estado en algunos bares , pero este era indiscutiblemente distinto o eso creyó, pues estaba tan hipnotizado con el perfume de elocuencia que socorría a su atractiva compañera que notaba todo con ojos de grandeza, el ambiente les fue afable a los dos y después de tres horas sus labios ya hacían explorándose y describiéndose una vez más, y esta vez sin disculpa alguna pues tan dispuesta estaba la noche como ellos, después de distanciarse, mirar con el alma en los ojos del otro y notarse fuera de todo sueño, los labios volvieron a buscar los respectivos alientos amados, esta vez más perdurad ero y apasionado, con las manos tibias y amantes juntas, despojando uno al otro el pasado mal gastado y adolorido que se prendía a ellos como fuertes y hondas espinas que se niegan a mudar de herida, disolvieron sus ansias con cada beso, dejando el deseo a un lado, pues por el momento solo había paso para el antiplácido amor.

En tanto, las horas pasaban sin dejar la sensación a regreso en los dos, poco a poco las mesas se iban vaciando, la música y las diversas voces empezaron a aunar, embonaba la bohemia de los vasos medio llenos y la guitarra con el ritmo sereno, la voz distante se hizo susurro y aventurada se hacia compañía por la de todos o por la mayoría de los presentes, mientras ellos se conmovían en los besos y se buscaban como antiguos amantes separados, mientras en el lugar más silencioso y apartado alguien con la pena entre los dedos y el dolor silencioso atacándole el pecho, los miraba enternecidos y felices, supo para si mismo, que no habría mañana, por lo menos no con ella y tal vez con nadie más, termino de beber el ultimo trago de ron con los ojos cerrados ,débiles, mientras escuchaba las voces felices y desveladas cantando, indiferentes a su melancolía desapercibida, colmando la noche con un canto que jamás olvidaría.
-Azul, líneas en el mar que profundo y sin domar acaricia una verdad, y tu no lo pienses más, o te largas de una vez o no vuelves nunca hacía atrás.

Decidió irse, no volver a mirar atrás, pidió la cuenta y se aparto lentamente de ahí, frente a su próxima madrugada, pero aún a si en cada paso llevando la tristeza, no quiso inquirir quién era él que seducía los labios de aquella mujer, con el café a un lado
resoplando el vapor en sus rostros, prefirió inopia de aquél amor que relucía en ese
lugar, se perdió con sus sombras por las calles de la fría ciudad, su ciudad. Del otro lado los labios sumados con sabor a limón y durazno terminaban de descubrirse y entre miradas se contaban ciertas cosas que son difíciles de explicar, él entrelazaba sus manos con las de ella sutil y amable, con un rocé de agradecimiento por haber llegado de entre la nada y arriesgarse a girar una noche normal, mientras Andrea intentaba explicarse tan profunda sensación y por sobre todo como era posible que el hombre que rondaba sus sueños, fuese una realidad, su corazón inquieto le palpitaba con sobre vuelos, confundido de tantas sensaciones bordándolo, sintiéndose frágil y sin defensas ante aquel, que lo incitaba a vivir nuevamente.
-Donde se creo la primera luz?, germino la semilla del cielo azul, volveré a ese lugar donde nací, de soles vida y deseo, son sus manos en mi pelo, de nieve huracán y abismos es el sitio de mi recreo- seguían cantando las voces restantes en el bar.

Una indeseable canción de despedida sonaba con partículas de insomnio por todo el bar, las pocas personas que aún quedaban, poco a poco fueron vaciando el lugar, Solo Andrea y su acompañante, seguían en su ardua tarea por conocerse y el tiempo se les había diluido sin la perspicacia de saberse en una hora exacta, cuando termino la canción lo inexorable sucedió, la madrugada ya estaba apunto de cantarles en el oído, contra su voluntad supieron que era hora de volver, no les quedo más opción que resignarse. Pidieron la cuenta y se levantaron dejando la mesa vacía y deseosa de escuchar más sobre sus dos distintas vidas, que parecían una misma. salieron tomados fuertemente de las manos a diferencia de cómo habían llegado, cruzaron juntos la salida y miraron el cielo que como siempre estaba adornado de incontables estrellas, respiraron la noche y sus aires, les hizo bien, después llego el frío con su imperdonable abrazo y los apego más con el camino más y más, sabían la senda que debían tomar, pero la cambiaron sintiéndose por primera vez dueños de sus vidas, y en una banca cual quiera esperaron el alba con tanta paciencia y ahínco que no tardo en broncearles la piel y fue entonces, solo entonces que la pasión tubo su lugar, ellos mismos la llamaron y le dieron morada, la llevaron a la misma casa solitaria de Andrea que era la excepción esa mañana. Dejaron que el deseo se desbocara y que diera interminables vuelos por toda la habitación, las caricias fluían con ansias y los besos jamás pudieron apagarse, sin darse cuenta terminaron placidos y silenciosos uno en los brazos del otro, con las mejillas llenas de color y el corazón gratamente satisfecho, nobles y tiernos bajo la sabanas se soñaban mutuamente, cuando se decidan abrir nuevamente los ojos se encontraban juntos y desnudos, volvían a hacer una llamada impaciente a la pasión que les estremecía cada partícula viva de su ser y se entregaban trémulos como los mejores amantes lejos de saciarse.

Para las ocho de la noche, seguían en su lecho de sueños, ella despertó y comenzó a contemplarlo mientras dormía, con la sensación a lo ya sucedido, el dejavu frecuente, no se podía explicar por que, pero después sus pensamientos cambiaron y quiso saber que era lo que él soñaba, ¿en que extraño lugar pensaba aquél hombre que en tan pocas horas la había hecho inmensamente feliz?, sabia que no tendría la respuesta, su mano delicada empezó a rozar el rostro de Héctor tan tierna y amorosamente como le era posible- quería que despertase- pero lo miro tan a gusto que supo que no despertaría en ese momento, así que debía esperar por lo menos algún tiempo más, lejos de sentirse mal, sintió alivio, pues sabia que él no se iría y que de alguna forma le pertenecía, algún día tenía que despertar y ella lo estaría esperando- con la mayor cautela posible se recostó de lado, reposando su cabeza sobre su mano derecha, que ya hacía sobrepuesta sobre la almohada-siguió observándolo y esperando algún indicio de su despertar, de pronto pensó que seria buena idea que fuesen a cenar, sonrió para si misma , gustosa, se acerco a él lentamente abrazándolo mientras su rostro se acercaba con dulzura y sencillez al de él, sus labios quedaron sobre los suyos y lo beso.

- Duerme, pero no mucho por que tenemos que salir- le dijo suavemente después de besarlo- Te Amo- concluyo, con un susurro aún más tenue y amoroso que lo anterior y después se levanto de la cama, mientras en él una sonrisa se marca en su rostro.

Se digirió a la ducha suspirando, con la dicha de guardaespaldas reconfortándola y haciéndola vibrar, después de unos minutos Héctor despertó y miro el hueco a su lado, se estiro un poco y froto su ojos, estuvo unos segundos sin hacer nada después se levanto y sin ninguna prisa comenzó a vestirse, se acerco a la venta, miro las calles, observo a toda la gente y algunos le parecían tan extraños, y él se sintió el más extraño de todos, pudo concebir entre sus ojos que la noche había vuelto a tender su cuartada y las estrellas colgaban más brillantes, se creyó enamorado; estaba Enamorado.
Escuchaba el agua de la regadera caer sobre la divina figura, y pensó en las jugadas de la vida y en lugar que lo habían puesto, camino hacía el tocador y se miro en el espejo, hizo el intento de peinarse y después al dar la vuelta, miro a la orilla de la cama junto a un puff rojo el estuche de su guitarra, que sin duda había visto y oído todo lo ocurrido por la mañana y durante el día, fue tras su vieja amiga, la saco de su dormitorio y resolvió en acariciarla, se sentó al filo del colchón y comenzó a tocar aquel tema que había acercado a Andrea, quizás la letra de esa canción debería ser para ella , era justo, esa canción debería contar su historia tan única, y quedo decido; la canción hablaría de Andrea y de su encuentro, nunca se había imaginado que fuera para alguien que conocería ese mismo día.

-Pero ya vez- se dijo con una sonrisa- Nadie sabe para quién trabaja.
Pero de antemano esa canción estaba pensada para ella, desde mucho tiempo atrás, aún antes de que empezara a componerla, esos acordes tenían tantos años formándose, guardados en el crepúsculo del tiempo mismo, quizás él había decidido olvidar, y por eso no recordaba esa esencia, quizás, solo quizás.

No paso mucho tiempo para que Andrea saliese del baño, con el cabello un tanto húmedo y otro poco dormido, se dirigió hacía donde estaba él con un paso firme y silencioso, lo vio de la misma manera que posaba en el parque, su cabello de una manera alborotado le seguía cayendo en el rostro, la mirada fija en el movimiento de sus dedos en el instrumento y lo contemplo de la misma forma que el día anterior, pero esta vez su presencia fue detectada desde el primer paso en falso, una mujer como ella era imposible de pasar por desapercibida, y una ves mirándola jamás la olvidarías- o eso es lo que cualquiera podría llegar a imaginar- su aroma la delato por completo, aún que hubiese sido más cautelosa y tenido más audacia con cada paso, su aroma la traicionaba y era quizás su peor enemigo en esos casos, pues tenia un dulce y trastornante perfume rodeándole la figura, que no tenia merito en el olvido.

-Qué tal Dormiste, Amor?- Héctor levantaba el rostro mientras le preguntaba dichoso a la sensual mujer que lo miraba desde un rincón de la habitación, al mirarlo sintió nuevamente esa calidez invadiéndola y dejándola indefensa, esa extraña y reconfortante calidez que de alguna forma emanaba de él o de su mirada cautivante.

- Tan bien que… – se acercaba a él moviendo las caderas lenta y seductoramente, mientras aquel no apartaba la mirada de los ojos de ella, cuando tomo su rostro con ternura y lo beso, despacio, disfrutando cada segundo del sabor de sus labios, haciéndolos suyos y jalándolos muy lento con su boca que parecía una fina curvatura de miel- Podría estar toda la noche despierta, pero solo , claro, si estoy contigo- separaba hábilmente y casi sin querer su rostro de el de él, deslizando sus manos por sus mejillas hasta soltarlo y buscar sus manos y mirarlo a los ojos, después su voz se hizo tenue y cariñosa -Pero Primero tendrás que ir a ducharte.

El sonrió en señal de afirmación, se sentía sórdido, miro a la venta y vio las luces de los faroles encendidos, compitiendo con las luces del cuarto y se acordó de la gente que le parecía extraña y se dio cuenta que solo tenía razón en algo, pues toda la gente era normal y el si era el extraño, el más extraño de todos y sin embargo estaba ahí, donde siempre deseo, no quiso preguntarse más, volvió a colocar la guitarra en su lugar y se levanto, puso un beso afectuoso en la mejilla de Andrea y se dirigió a la ducha.

-Esta bien mi amor, vuelvo enseguida, y…- le hablo con una calidez perturbante –Te Amo- Mando un beso al aire y se perdió tras la puerta, ella suspiro y se quedo conmovida por instantes inciertos, y después se dispuso a arreglarse.

Poco tiempo más tarde, los dos salían con las manos entrelazadas mirando al cielo, soportando un frío inexistente, bajo algunos faroles y el mismo camino diurno, sintiéndose completos y algo extraños por llevar un sentimiento tan pesado ,tan antiguo y tan relativamente nuevo sobre sus malgastados pechos, y empezaron él camino, los dos sabían de antemano a donde se dirigían, con la ayuda de preludios antiguos o dejavus constantes. Y se les vio caminar con el paso lánguido tan característico de los enamorados, se les vio andar, perderse con sus sueños y con la noche en el bolsillo, tarareando una canción improvisada por un parque que encierra el misterio.
Fin

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”Si me dieran a elegir una vez más te elegiría sin pensarlo, es que no hay nada que pensar”

”Te amo y si pudiera no Amarte se que te amaría aún lo mismo”

” Y no bastan 100 vidas para olvidarte”
Janet chao

”Si es verdad que tengo yo un alma Gemela , eres tu los más cercano a ese rumor, por que puedo ver en tus ojos que en mi presente y mi –Futuro- Estas tu- Benny

”Pues fin” Qué tal, quieren saber por que los dejavus?, pues en realidad este no es el final , Final, esta historia me dio para más y esta segunda parte quedo, digamos sobrepuesta, y no lo tenía planeado, pero será el lado bueno de la historia, todo podría cambiar drásticamente en la ultima parte, y podría terminar siendo un infierno , ya les conté el lado disney del cuento, veamos que pasa, bueno la tercera parte solo será publicada, si me llega la petición para que la escriba y les cuente que pasó, y les de el desándese que ya explica lo de los dejavus, lo de la canción, y por que él habitaba sus sueños, etc. Así que si quieren saber posteenme >>, bueno aún que ya se en que termina la historia, jaja ya esto habla a mi forma de ver las cosas, como puede ser un amor eterno, o la forma de saber si estas con el amor de tu vida, ahh yo quiero un amor eterno T____________T es mucho time? XDDD, … con todo esto ya me creo Ken Akamatsu jajajaja Xd Love hina Me encanta akamatsu Sensei , el Final me encanto *.*, ahh solo que Naru me cae gorda, Shinobu o Motoko debieron quedarse con él, o mejor conmigo … bueno para culminar ya sin bromas, gracias a los que me leen desde su rincón de antemano se les agrádese bastante, busquen a su verdadero amor, y a su gota astral a si serán más feliceces que yo.

1 Comments:

Blogger Estephani Granda Lamadrid said...

*.* esto me stá gustando.... me quito el sombrero (o la gorra) ante ti :P, esto me gustó mucho... felicidades y ya kiero leer lo ke sigue!!!!!!!
:D

8:35 p.m.  

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